4 trucos para afrontar el estrés diario

Vivir causa estrés. Trabajo, casa, niños… Nuestro día a día está lleno de responsabilidades, decisiones y presiones que, a veces, nos sobrepasan. Entonces, tanto la mente como el cuerpo nos mandan avisos (taquicardia, angustia, irritabilidad…) de que debemos tomar medidas. Antes de que eso ocurra, hay muchas cosas que podemos hacer para disminuir el nivel de estrés y ansiedad en nuestro día a día. Te contamos 4 de ellas.

1.     Haz ejercicio físico

El ejercicio físico es bueno para todo, incluida la salud mental. Está comprobado que el deporte disminuye la ansiedad, mejora el estado de ánimo, libera tensión y ayuda a relajarse, tanto física como mentalmente.

Hay muchas formas de hacer ejercicio: en un gimnasio, corriendo o montando en bici al aire libre, asistiendo a clases de baile… Todas son válidas, siempre que se hagan de forma habitual, al menos 3 días a la semana.

Busca un hueco en tu apretada agenda para programar una rutina de actividades físicas y verás cómo te sientes mucho mejor. Si tienes un trabajo estresante, lo ideal es que te tomes un descanso durante tu jornada laboral para hacer deporte, por ejemplo, a la hora de la comida. Escoge una actividad que te guste y te genere satisfacción.

2.     La actitud lo es todo

Una actitud positiva es clave para reducir el estrés del día a día. Muchas veces, lo que nos genera estrés no es lo que sucede, sino la forma en la que nosotros interpretamos y experimentamos ese suceso. Son nuestras creencias y pensamientos ―muchas veces erróneos― los que nos llevan a reaccionar con angustia.

Cambiar los pensamientos y creencias y afrontar las situaciones con optimismo es algo que se puede conseguir. Dejar de anticipar desastres que luego nunca llegan evitará un estrés innecesario. Cuando empieces a angustiarte por algo, para y piensa: ¿Mi angustia es por algo real o por mi temor a lo que podría suceder? Plantéate posibles desenlaces optimistas.

Por ejemplo, supón que han echado a alguien de tu trabajo y te estresa que tú vayas a ser el siguiente. La realidad es que no lo sabes; puede que no echen a nadie más o que, si lo hacen, no seas tú. Céntrate en esas alternativas, tan posibles como la de que te echen a ti.

Por otro lado, ¿hay algo que tú puedas hacer para solucionar ese problema? Céntrate en las soluciones y no en las consecuencias.

3.     El día solo tiene 24 horas: organízalas bienansiedad

La falta de tiempo es una preocupación para muchas personas, que sienten que el día no les alcanza. La solución no está en alargar el día (tarea imposible), sino en planear y estructurar bien en qué emplearlo. Algunos consejos:

  • Haz listas. Es fundamental que sean realistas (tal vez no puedas hacerlo todo hoy). Programa lo básico (vestirte, comer) y los compromisos habituales (trabajo, llevar a los niños al cole). Incluye, como una tarea más, tiempo para dedicar a tus seres queridos (pareja, amigos, familia) y asume que es tan importante como el resto de las actividades.
  • Aprovecha el tiempo. Evita las interrupciones: no atiendas las llamadas no urgentes, no hagas caso de las redes sociales o el correo electrónico fuera de los momentos que tienes planificados… Si trabajas, trabaja, y si estás con tus hijos, estate con tus hijos: céntrate en lo que estás haciendo.
  • Sé consciente de cómo usas tu tiempo y prioriza. Compara cómo usas de verdad tu tiempo con cómo te gustaría usarlo ―es decir, con tus prioridades y metas― y trata de ajustarlo. No asumas más compromisos de los que puedes cumplir sin dejarte la vida en ello… ¡Aprende a decir no!
  • Programa más tiempo del que crees que necesitarás. Si te parece que siempre vas corriendo a todos lados, necesitas invertir más tiempo en cada tarea. Esto supone reducir el número de tareas, pero tu nivel de estrés te lo agradecerá.

4.     Tu momento es tu momento, sí o sí

Este consejo tiene varios enfoques. Por un lado, cuando alguna situación concreta te desborde, aléjate de ella durante un rato. Por ejemplo, si llevas un día estresante y, cuando llegas a casa, tus hijos tienen mil demandas y tu pareja otras mil, pídeles un ratito para coger fuerzas antes de hacerles caso. Dúchate, haz yoga, medita o escucha un rato de música relajante. Después, tu ánimo será mucho más adecuado.

También debes buscar tiempo para «no hacer nada». Dentro de tu planificación diaria de tareas, incluye un tiempo de no hacer nada «productivo»: puede ser tumbarte en el sillón, relajarte mirando pasar las nubes o lo que tú quieras que no tenga ningún propósito más que disfrutar. Para las personas muy ocupadas esto puede suponer todo un reto, pero es maravilloso para reducir el estrés.

Si, a pesar de estas recetas antiestrés, no consigues disminuir la ansiedad, un psicólogo online puede ayudarte. ¡No tienes por qué hacerlo solo!

Referencias bibliográficas

  • Connie Neal. 52 maneras de reducir el estrés en su vida. Tennessee: Grupo Nelson; 2011.
  • American Academy of Family Physicians. Managing Daily Stress. 2017.

 

Elena Aparicio
Elena Aparicio