Enfermedades del otoño: ¿puedo prevenirlas?

Cada estación del año tiene sus características, incluidas sus propias enfermedades. El otoño no podía ser menos. Durante el otoño repuntan los resfriados, las alergias y otras enfermedades que, en muchos casos, pueden prevenirse. Aquí te contamos cómo.

Infecciones respiratorias: resfriado, gripe y neumonía.

 

El frío y los virus respiratorios son amigos íntimos. Las enfermedades respiratorias más frecuentes en esta época son los resfriados (causados por diferentes tipos de virus) y la gripe (causada por el virus Influenza), aunque también las neumonías aumentan.

Los síntomas del resfriado y la gripe son parecidos, aunque los de la gripe son mucho más intensos y suelen durar más. La gripe da fiebre mucho más alta, dolor articular y muscular, dolor de cabeza y mucho cansancio.

Hay muchas medidas sencillas que puedes adoptar para prevenir el resfriado, la gripe y las infecciones respiratorias en general:

  • Higiene. Lo más efectivo para evitar que se diseminen los virus y prevenir el contagio es lavarse las manos con frecuencia y no tocarse la boca, la nariz y los ojos. Las manos pueden lavarse con agua y jabón o, en su defecto, con soluciones hidroalcohólicas. También es efectivo limpiar los muebles y superficies de la casa con productos desinfectantes.
  • Vacunas. No existe una vacuna contra el resfriado, pero sí contra la gripe. De hecho, la vacuna es la mejor arma para prevenir la gripe. Algunos tipos de neumonía también pueden prevenirse con vacunas.
  • Vitamina C. Los estudios al respecto son controvertidos, pero parece que los suplementos de vitamina C podrían acortar la duración del resfriado en los niños.

Asma

El otoño es una mala época para las personas asmáticas, ya que aumentan los factores que desencadenan las crisis de asma:

  • Humedad y frío. Son ideales para que proliferen ácaros, virus, hongos y otros alérgenos desencadenantes de las crisis de asma. Además, el frío irrita las vías respiratorias.
  • Hongos (como el moho y la alternaria) y ácaros. ¡Les encanta la humedad!
  • Virus. En otoño aumentan las infecciones respiratorias, que empeoran el asma. Los niños son especialmente propicios, debido a la vuelta al cole y a las guarderías (si eres madre o padre, ¡qué te vamos a contar!).
  • Plantas que polinizan en otoño. El aliso, las cupresáceas (ciprés), la artemisia o las urticáceas (como la ortiga y la parietaria) son algunas de las plantas que causan alergias en otoño.

Es fundamental que los niños que usan medicación preventiva para el asma la retomen unas semanas antes de empezar el cole, si es que su pediatra se la había suspendido en verano.

Otras medidas para prevenir el empeoramiento del asma en otoño se dirigen a disminuir el riesgo de infecciones respiratorias ―como hemos explicado en el punto anterior― y de alergias ―como explicaremos en el siguiente punto―.

Alergia

Los principales alérgenos del otoño son los hongos, los ácaros y las plantas que polinizan en otoño.

Los ácaros son una especie de arañas microscópicas que viven en el interior de las casas ―sobre todo, en lugares oscuros y húmedos― y se alimentan del polvo y escamas de piel humana. Los hongos del interior de las casas también crecen en los lugares húmeros, sin luz y mal ventilados. Tanto hongos como ácaros sueltan unas partículas (las de los hongos se llaman esporas) que flotan en el aire y que nosotros respiramos.

Las medidas para disminuir los ácaros y los hongos de las casas son las mismas:

  • Retirar el polvo sin dispersarlo. Esto implica usar un paño limpio o que retenga el polvo y pasar la aspiradora o fregar en vez de barrer. Lo ideal es usar una aspiradora con filtro de agua o filtro HEPA, ya que las otras vuelven a expulsan por detrás parte del polvo que recogen.
  • Usar colchones y almohadas de viscoelástica o látex, que tienen menos huecos para que se acumulen los ácaros. También se pueden usar fundas antiácaros, que tienen los hilos muy apretados, para que no pasen las partículas que estos desprenden.
  • Lavar las sábanas todas las semanas, a 60 °resfriado
  • Fuera peluches, cortinas, cojines, tapizados de tela, moquetas y alfombras. Hay que retirar todo lo que acumule polvo. De hecho, cuanto más sencilla se la habitación y menos objetos tenga, mucho mejor.
  • Las paredes deben ser lisas y pueden pintarse con pintura antimoho.
  • La habitación debe ser soleada y hay que ventilarla varias veces al día. La calefacción también ayuda a secar el ambiente y eliminar ácaros y hongo. En cuanto a deshumidificadores, purificadores y desionizadores, la eficacia es más controvertida.
  • Por mucho que nos gusten, las plantas y las mascotas no son para personas alérgicas.

Otras enfermedades

Algunas enfermedades cardiovasculares, como el ictus, la fibrilación auricular y el infarto de corazón, son más frecuentes en otoño e invierno. Esto ocurre por un conjunto de causas que no están del todo claras, entre las cuales está que el frío favorece la vasoconstricción (es decir, que las arterias se estrechen).

Las estaciones también afectan a los síntomas de las úlceras de estómago y de duodeno, que empeoran en primavera y otoño.

La dermatitis atópica también suele empeorar en los meses fríos, debido al frío y las calefacciones. Sin embargo, hay personas que llevan peor el verano. Para prevenir los brotes, trata de evitar las temperaturas extremas y los cambios bruscos de temperatura, no uses prendas de lana o materiales sintéticos directamente sobre la piel y, por supuesto, ponte mucha crema hidratante.

Por último, el otoño afecta al estado de ánimo, posiblemente por un aumento de la melatonina y una disminución de la serotonina secundarias a tener menos horas de luz. La depresión empeora en esta época, e incluso existe una alteración del ánimo que aparece en otoño y desaparece en primavera-verano, llamada trastorno afectivo estacional.

Recuerda que, para cualquiera de estas enfermedades, cuentas con nuestros médicos online, sin necesidad de salir de casa.

 

Referencias bibliográficas

 

Elena Aparicio
Elena Aparicio