Medicamentos antiácidos

By opensalud.

Los antiácidos son medicamentos que se pueden adquirir sin receta médica y que están indicados para contrarrestar el exceso de acidez o ardor de estómago. Estos síntomas son habituales de forma intermitente en una fracción importante de la población.

Qué son los antiácidos y cómo funcionan

Inicialmente, los antiácidos eran los medicamentos de primera línea contra la úlcera péptica. Sin embargo, el descubrimiento de los inhibidores de la bomba de protones revolucionó el tratamiento de esta patología. Actualmente, el uso de antiácidos se limita al alivio de la acidez estomacal, asociada en ocasiones al reflujo gastroesofágico.

Los antiácidos son un grupo de medicamentos compuestos principalmente por sales minerales (sales de aluminio, de calcio o de magnesio) o también por bicarbonato sódico. Tienen la capacidad de neutralizar el ácido clorhídrico del estómago, eliminando o disminuyendo con ello la sensación de acidez estomacal, de forma temporal.

Los antiácidos suelen presentar en su composición una mezcla de varias de estas sales y en ocasiones también añaden otro principio activo de la familia de los alginatos que se usan porque forman una película o cubierta gelatinosa que protege la mucosa gastrointestinal frente al ácido del estómago.

Existen multitud de marcas comerciales (como, Almax, Maalox, Rennie, Gaviscon, Sal de Fruta Eno, etc…) y se suelen presentar en forma de comprimidos masticables, suspensiones orales o también en sobres.

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Efectos adversos y contraindicaciones de los antiácidos

Los antiácidos se pueden comprar en farmacia sin necesidad de receta médica, pero hay que tener en cuenta que el alivio que producen es sólo temporal.

Es cierto que su uso de forma ocasional no entraña riesgos importantes, sin embargo, su administración de manera crónica puede ocasionar problemas serios.

El primer efecto a tener en cuenta es que estos medicamentos dificultan la absorción de otros muchos medicamentos. Esta interacción será de mayor o menor importancia dependiendo de la naturaleza de los otros tratamientos farmacológicos.

Por ejemplo, algunos antiácidos interaccionan con los anticonceptivos de emergencia, conocidos como “la píldora del día después”, hasta el punto de que podrían afectar a su eficacia. En este caso, se recomienda no tomarlos de manera conjunta.

Otro problema grave que puede ocasionar el uso de estos medicamentos es la acumulación de sales, sobre todo en personas con problemas de riñón. De hecho, dependiendo de la gravedad de la insuficiencia o fallo renal, el uso de estos medicamentos puede estar totalmente contraindicado.

Más allá de eso, son unos medicamentos relativamente seguros, siempre que se usen de acuerdo con las instrucciones que aparece en el prospecto. En importante no abusar de los antiácidos, especialmente si los estamos adquiriendo sin receta médica para el alivio ocasional de reflujo, acidez o ardor de estómago.

En caso de necesitar usar estos medicamentos de forma habitual o prolongada en el tiempo, deberemos acudir al médico para investigar cuáles son las causas subyacentes al problema de acidez crónico o recurrente.

Medicamentos para el reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico se produce cuando parte del contenido gástrico asciende por el esófago produciendo diferentes consecuencias. Una de las posibles causas del reflujo puede ser la hernia de hiato.

Las complicaciones derivadas del reflujo gastroesofágico pueden variar en función de su severidad:

  • La más frecuente es la esofagitis o inflamación de la mucosa del esófago por exposición al ácido. En casos graves, aparecen úlceras que pueden sangrar y cicatrices capaces de reducir el diámetro de la luz esofágica y dificultan el paso de alimentos.
  • Debido a la exposición persistente y prolongada del epitelio del esófago al ácido, se puede producir un cambio en la mucosa, dando lugar al conocido como “esófago de Barrett”, considerado como un factor de riesgo para desarrollar cáncer de esófago.

El reflujo ácido generalmente empeora tras las comidas, sobre todo si se consumen alimentos en exceso o aquellos que favorecen la relajación del esfínter, como el chocolate, especias como la pimienta, comidas grasas, alcohol y café. Otro elemento que puede promover la relajación del esfínter y, por lo tanto, el reflujo es el tabaco.

En algunos casos, también tienen lugar síntomas respiratorios como afonía o ronquera, molestias en la garganta y tos, debido a la irritación causada por el ácido al alcanzar esa zona anatómica e inflamando laringe y faringe.

El tratamiento farmacológico persigue limitar las consecuencias del reflujo gastroesofágico, si este tiene lugar. De este modo, el alivio de los síntomas se obtiene al disminuir la secreción gástrica del estómago. Para ello se indican fármacos inhibidores de la bomba de protones que bloquean la liberación de ácido en el estómago. En este grupo se incluyen el omeprazol, lansoprazol, rabeprazol, pantoprazol y esomeprazol. La recomendación habitual es usar la menor dosis posible para controlar los síntomas.

Otros medicamentos utilizados son los antagonistas de los receptores de histamina 2 (como la famotidina) y los antiácidos. Se trata de opciones menos efectivas que las primeras.

Si tienes problemas de acidez o reflujo gastroesofágico consulta con los mejores especialistas digestivos en opensalud. 

 

Tags: pacientes, medicamentos

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