Soluciones para el picor de la piel

By opensalud.

El picor o prurito en términos médicos es una sensación desagradable en la piel que provoca el deseo instintivo de rascar el área afectada en busca de alivio.

Desde una perspectiva fisiológica el picor puede considerarse como un sistema de alerta para defenderse de una posible amenaza (como pudiera ser un insecto que se posa sobre la piel).

El picor puede estar localizado en un área específica o ser generalizado y manifestarse por todo el cuerpo. Según sea la causa, puede aparecer solo o acompañado de otros síntomas. Entre estos destacan el enrojecimiento de la piel, inflamación, aparición de ronchas o ampollas, etc.

El rascado puede producir pequeñas heridas y lesiones que conviene evitar. Con frecuencia pueden infectarse por la acción bacteriana.

Picores de la piel

Causas del picor

Hasta hace poco se pensaba que el picor era una sensación dolorosa atenuada. Sin embargo, se descubrieron hace unos años unos receptores nerviosos específicos en ratones de laboratorio para procesar el picor a nivel de la médula espinal. De este modo, la sensación de dolor y picor son distintas y son procesadas de forma diferente.

Son múltiples las causas que pueden producir picor. Entre ellas se cuentan la sequedad de la piel, el eccema o dermatitis, picaduras de insectos, irritación por contacto (con tejidos como la lana, algunas plantas como las ortigas, con determinados agentes químicos, algunas enfermedades infecciosas como la varicela, infecciones por parásitos, etc.

El picor generalizado puede deberse a una reacción alérgica o a una urticaria. También puede ser la manifestación de algunas enfermedades sistémicas, como trastornos hepáticos, especialmente si van asociadas a una ictericia intensa, la diabetes o algunos tipos de leucemia.

Soluciones para el picor

Si no existe una causa identificable y el picor es recurrente o generalizado es necesario consultar con el médico. Se pueden prescribir medicamentos para aliviar el picor como los medicamentos antihistamínicos. En otras ocasiones será necesario encontrar y tratar el problema que da lugar al picor.

También existen algunos remedios contra el picor. La ducha con agua fría o tibia (nunca caliente) puede aliviar la sensación de picor. La aplicación de compresas frías es útil, especialmente en casos de picor localizado en un área concreta.

Piel seca

La sequedad excesiva de la piel es un problema frecuente que puede dar lugar a la aparición de picores, especialmente durante los meses más fríos. La piel ofrece un aspecto seco y escamoso, tanto a la vista como al tacto, y con frecuencia se agrieta. Es frecuente el picor y, en consecuencia, las lesiones por rascado.

La sequedad de la piel afecta sobre todo a las personas mayores, debido a la progresiva incapacidad de la piel para retener el agua y a la atrofia de las glándulas sebáceas. Se manifiesta con mayor intensidad en piernas, brazos y manos.

Los baños prolongados y el uso excesivo de jabones y geles de limpieza contribuyen a aumentar la sequedad de la piel.

Urticaria

La urticaria es una enfermedad de la piel caracterizada por lesiones cutáneas edematosas, de contornos delimitados y con un halo de enrojecimiento. La urticaria se acompaña habitualmente de picor.

El motivo de la urticaria no se conocen en detalle. Suele desencadenarse por medio del sistema inmunitario en procesos alérgicos en los que interviene algún medicamento o alimento. Uno de los mediadores químicos que provoca los síntomas es la histamina, de ahí el uso de los medicamentos antihistamínicos. ​

Las causas que pueden desencadenar el episodio de urticaria pueden ser de naturaleza inmunológica o no inmunológica.

Las causas inmunológicas vienen precedidas de la alergia a algún alimento, medicamento, o sustancia química. Evitar la sustancia o componente que provoca la alergia evitará la aparición de la urticaria.

La alergia a los alimentos es cada vez más común y en muchas ocasiones es debida a los aditivos alimentarios que contienen algunos alimentos. Entre otros ingredientes causantes de urticaria se cuentan los conservantes. Por ejemplo, el nitrito sódico, un conservante que se emplean en productos cárnicos como jamón y salchichas, es uno de los ingredientes que contienen los alimentos con mayor predisposición a causar urticaria.

Otras alergias alimentarias que pueden dar lugar a la aparición de urticaria son provocadas por diferentes proteínas naturales presentes en alimentos como los huevos, el marisco, los frutos secos, las fresas y la soja, entre muchos otros.

En cuanto a las alergias a los medicamentos, estas suelen ser muy diversas. Algunas de las más frecuentes incluyen alergia a los antibióticos del grupo de la penicilina como la amoxicilina y analgésicos del grupo de las pirazolonas como la dipirona.

Entre las urticarias no inmunológicas se incluyen las urticarias físicas, provocadas por diversas circunstancias, como el frío, la sudoración, el ejercicio físico, o el roce o contacto con la piel.

También puede haber urticarias de origen infeccioso provocadas frecuentemente por infecciones virales (como el virus de Epstein-Barr) o bacterianas (estreptococos).

Otras situaciones que pueden dar lugar a la aparición de urticaria son las picaduras de insectos y el contacto con plantas, cosméticos y materiales (como el látex).

Para el tratamiento de la urticaria se emplean medicamentos antihistamínicos y, en los casos más severos, corticoides. Estos facilitan la desaparición de los síntomas en la urticaria aguda y mejoran la urticaria crónica.

Urticaria autoinmune

Muchos de los casos de urticaria por causas desconocidas son el resultado de un mecanismo autoinmune. En estos casos, la urticaria acompaña a patologías como la enfermedad celíaca, la diabetes tipo 1, las enfermedades reumáticas, el síndrome de Sjögren o el lupus eritematoso, entre otras.

 Si tienes picores recurrentes o generalizados, consulta con los mejores dermatólogos.

Tags: piel, dermatologo, urticaria, teledermatología

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